Hay que tener suerte -mucha suerte- para conseguir el espacio necesario en el que, tras varias maniobras, estacionar el auto. La opción es, entonces, dejarlo en doble fila ("Si pudieran pararían el auto adentro del bar", ironizan en uno los locales gastronómicos de la cuadra para describir la manía tucumana de llegar en auto a todos lados). Tras encender las balizas, Horacio García lo cierra, se sienta en la mesa y pide la carta. Está atento: si advierte que algún vehículo está por salir se levantará y estacionará el suyo. Si eso no ocurre, está todo bien: disfrutará de la cena y después se irá a su casa. Mientras tanto, las balizas del auto seguirán consumiendo la batería.

Definitivamente, algo hay que hacer con Santa Fe al 500. Esa cuadra es el corazón de un sector gastronómico en crecimiento: frente a la plaza hay dos restaurantes, un bar y un wine bar; en 25 de Mayo al 800 hay tres locales gastronómincos; una cuadra al sur, otros dos; Maipú y Santa Fe vibra de juventud todas las noches, y por lo menos un nuevo emprendimiento se inaugurará en los alrededores de la plaza Urquiza (no hay que olvidarse del movimiento nocturno en Muñecas y Marcos Paz).

Cientos de personas recorren la zona cada noche y los fines de semana hay que llegar temprano para conseguir dónde sentarse. Pretender estacionar es casi una utopía. Por eso hay quienes creen que se debe pensar los alrededores de la plaza como una Balcarce salteña, pero a la tucumana.

La Municipalidad analiza la posibilidad de intervenir en esa cuadra: una de las ideas es semipeatonalizarla para jerarquizar la zona. Pero hay otros actores que opinan y que se quieren hacer escuchar. La mayoría coincide en que la cuestión del estacionamiento es clave: es necesario ordenarlo. Pero el debate se centra en qué hacer con la cuadra para que todos, no sólo los comerciantes, salgan beneficiados.

"Creo que la peatonalización puede traer algunos beneficios al comercio. La contra es el problema que les generará a los que viven acá. Yo apostaría por la plaza, que nos permitan colocar mesas sin obstaculizar el paso, como ocurre en otros lugares del país y del mundo", opina Cristina Bernasconi, propietaria de La Bernasconi.

La opinión de Julieta Panella, de Setimio, es parecida a la de Cristina. "Lo ideal sería semipeatonalizarla en algunos horarios. Desde el punto de vista comercial, me parece muy bueno, porque generaría una zona más tranquila para disfrutar de la gastronomía. Pero hay que tener en cuenta que hay pocos estacionamientos en los alrededores y que será necesario prever medidas para no generar problemas en las calles cercanas", advierte.

Alberto Beche, de Dublin y de Belfast, es claro: "Sería muy buena idea que nos den algunos metros de la calzada para poner mesas; a eso lo hablamos con la Municipalidad. Esta zona se volvió muy transitada y va a seguir creciendo. Además, es turística, porque muchos de los que vienen de afuera pasan por acá. Entonces, está bueno generar un espacio agradable y relajado".

Mientras que los urbanistas creen que una intervención en la cuadra no debería ser aislada, sino enmarcarse en un proyecto más amplio que contemple un corredor gastronómico o de espacios verdes, entre los clientes de los bares y los usuarios de la plaza las opiniones están divididas. La mayoría coincide en que una peatonalización definitiva de Santa Fe al 500 no es la opción adecuada: generaría caos en las calles aledañas. Pero todos barajan ideas: semipeatonalizarla en algunos horarios (viernes, sábado y domingo por la noche), permitir que se coloquen mesas en la plaza o simplemente restringir el estacionamiento.

De todos modos, hasta que se tome una decisión, muchas personas, como Horacio García, seguirán dejando sus autos en doble fila mientras cenan; suena increíble, pero sucede.